Ahora en el mes de mayo es cuando las vides brotan. Según el tipo de viñedo (edad, terreno o altitud) y su variedad, las vides se comportan de forma diferente.
En esta época se aprecia como el viñedo pinta verde, con sus hojas y racimos visibles y empezando a brotar en viuras.
A medida que pasen estos días de primavera y la vid brote, una vez que los brotes alcanzan un tamaño de unos 30 centímetros se realizará la primera poda en verde que aproximadamente suele ser en mayo-junio a las viñas más adelantadas, antes de que empiece el verano. La poda en verde, siempre se realiza de forma manual, técnicamente se denomina “espergurado” y de forma coloquial “ordeño de la cepa”, que consiste en seleccionar la cantidad y calidad de aquellos brotes que más interesan y eliminar los brotes que no. De esta manera se prepara la vid para que siga brotando con los mejores racimos.
Llega la primavera a los viñedos y es el momento en el que comienzan a salir nuevos brotes; se eliminarán los que no sirven y los que salen por debajo del injerto. Las vides florecen, son polinizadas y comienzan entonces a formarse los granos de uva y se arada la tierra para quitar las malas hierbas.
Es en esta época del año cuando el viñedo despierta de su letargo invernal con el aumento de las temperaturas y nos anuncia con el “lloro” la llegada de esta estación. Este es un fenómeno que se produce todos los años: el agua líquida vuelve a fluir por la madera y, tras la poda, se manifiesta hacia el exterior para anunciar que vuelve a la actividad. Así, poco a poco, van apareciendo los nuevos brotes que dan comienzo al ciclo de floración. Esta es una de las etapas más importantes para los viñedos y en la cultura vitivinícola el lloro se considera alegría ya que las flores que empiezan a brotar darán forma a los granos de las uvas que formaran los tan apreciados racimos.
En primavera el ciclo vegetativo de la viña tiene 3 fases:
Llega la primavera y la viña despierta de su letargo invernal. Tras su periodo de reposo comienza a alimentarse y a nutrirse. Por la planta corre la savia de la que se nutren sus células y aparecen los primeros brotes o yemas que marcan el principio de un nuevo ciclo que no parará hasta la vendimia.
Es una de las etapas más importantes ya que esas flores darán forma a los granos de las uvas que van a formar los racimos. La floración determinará el volumen de la cosecha y nos dará pistas para saber las fechas del comienzo de la vendimia. Una floración tardía supondrá una vendimia tardía.
Es el momento en que las flores son polinizadas y se forma el fruto. Éstos surgen muy verdes porque están saturados de clorofila, pero a partir de aquí toda la vid comienza a ponerse el servicio del fruto que poco a poco irá creciendo y formando el racimo.
Juvé & Camps inició este agosto su tercera vendimia ecológica en el momento más óptimo para la recogida de la variedad Chardonnay y Pinot Noir, con una excelente sanidad de las uvas, cuya maduración se ha avanzado respecto al año pasado. Además, la acidez se muestra equilibrada, lo que garantiza una gran calidad para los próximos mostos y vinos.
Esta nueva vendimia afianza la experiencia de Juvé & Camps en el desarrollo de vinos y cavas ecológicos, que desde 2016 ha permitido a la bodega presentar al mercado los primeros vinos con este tipo de elaboración, los de la cosecha 2015.
Juvé & Camps apuesta por mejorar la calidad de sus vinos y cavas a través de una producción sostenible, respetando el medio ambiente en todos los procesos de vinificación y elaboración del vino, desde la recogida de la uva hasta su prensado.
El proceso de elaboración de los vinos y cavas de la bodega lleva años preparándose hacia la producción ecológica, la transición de la viticultura integrada -implantada desde el 2010- , lo que ha supuesto un gran esfuerzo para Juvé & Camps. La bodega ha invertido en infraestructuras para adaptar sus viñedos, cuyas vendimias se hacen de forma manual, para lograr la Certificación del “Consell Català de la Producció Agrària Ecològica”(CCPAE). Todo ello encaminado a alcanzar el objetivo de Juvé & Camps de convertirse definitivamente en una bodega elaboradora exclusivamente de vinos y cavas ecológicos.
De esta manera es como Juvé & Camps se ha convertido en una de las principales bodegas españolas en tener certificada como ecológica toda su producción. En total, sus 271 hectáreas han sido certificadas como orgánicas, es decir, libres de cualquier tipo de pesticida o herbicida. En 2016 se vendieron los primeros vinos blancos etiqueta BIO, pero no ha sido hasta este 2017 y el próximo año 2018 que saldrán los primeros cavas ecológicos reserva y gran reserva.
Ser 100% ecológicos otorga a Juvé & Camps el sello de distinción y es una muestra de voluntad de la empresa y de la familia de apostar por la máxima calidad y por el respecto al entorno y al medio ambiente.
Las 271 hectáreas de viñedos de Juvé & Camps están ubicadas en el Penedés, región de Cataluña, al sur de Barcelona. Un área con gran riqueza patrimonial, cultural y natural; caracterizada por sus interminables viñedos que han conferido el reconocimiento internacional de sus múltiples bodegas y cavas.
El aire mediterráneo en las cepas, el respeto por la naturaleza, el equilibrio medio ambiental, la biodiversidad y el rigor vitivinícola garantizan la máxima calidad de sus cavas y vinos. Las 3 fincas de viñedo de Juvé & Camps son armonía de la tierra, luz y agua.
ESPIELLS
Es la más grande de las fincas, con 200 hectáreas de viñedo. Ésta se ubica en la zona de más reconocida calidad vitivinicultora del Penedès, al regazo de Montserrat (montaña emergida del mar hace millones de años, que preside la comarca vitivinícola y la protege de los vientos fríos del norte.) Son viñas viejas están plantadas en suelos pobres, bien drenados, de tierras arcillo-calcáreas y a una altitud entre 180 y 245 metros. Esto hace que sean terrenos óptimos para el cultivo de las tradicionales variedades macabeo y xarel·lo, y en los que se ha adaptado perfectamente la chardonnay y la pinot noir.
MEDIONA
Es un conjunto de viñedos (Can Massana, Alzinetes, El Prat, Mas Pagès y Can Soler) situados en terrenos escarpados de ladera, entre 500 y 750 metros sobre el nivel del mar, que aporta un matiz continental al clima mediterráneo. Esta zona se somete a un fuerte contraste térmico entre la noche y el día, esencial para la viticultura de calidad. En estas fincas de suelo pedregoso se cultiva la variedad autóctona parellada, igualmente propicio para el perfecto desarrollo de las tintas bordelesas cabernet sauvignon y merlot.
LA CUSCONA
Es un pequeño viñedo de 17 hectáreas ubicado en tierras llanas, de profundos suelos calcáreos y que enriquece el conjunto de fincas con sus diversos micro-climas. Una viticultura artesana, de baja producción que permite obtener uvas de la variedad Macabeo de extraordinaria calidad, gran riqueza aromática, llena de matices, y equilibrada estructura.