Llega la primavera a los viñedos y es el momento en el que comienzan a salir nuevos brotes; se eliminarán los que no sirven y los que salen por debajo del injerto. Las vides florecen, son polinizadas y comienzan entonces a formarse los granos de uva y se arada la tierra para quitar las malas hierbas.

Es en esta época del año cuando el viñedo despierta de su letargo invernal con el aumento de las temperaturas y nos anuncia con el “lloro” la llegada de esta estación. Este es un fenómeno que se produce todos los años: el agua líquida vuelve a fluir por la madera y, tras la poda, se manifiesta hacia el exterior para anunciar que vuelve a la actividad. Así, poco a poco, van apareciendo los nuevos brotes que dan comienzo al ciclo de floración.  Esta es una de las etapas más importantes para los viñedos y en la cultura  vitivinícola el lloro se considera alegría ya que las flores que empiezan a brotar darán forma a los granos de las uvas que formaran los tan apreciados racimos.

En primavera el ciclo vegetativo de la viña tiene 3 fases:

Brotación

Llega la primavera y la viña despierta de su letargo invernal. Tras su periodo de reposo comienza a alimentarse y a nutrirse. Por la planta corre la savia de la que se nutren sus células y aparecen los primeros brotes o yemas que marcan el principio de un nuevo ciclo que no parará hasta la vendimia.

Floración

Es una de las etapas más importantes ya que esas flores darán forma a los granos de las uvas que van a formar los racimos. La floración determinará el volumen de la cosecha y nos dará pistas para saber las fechas del comienzo de la vendimia. Una floración tardía supondrá una vendimia tardía.

Cuajado

Es el momento en que las flores son polinizadas y se forma el fruto. Éstos surgen muy verdes porque están saturados de clorofila, pero a partir de aquí toda la vid comienza a ponerse el servicio del fruto que poco a poco irá creciendo y formando el racimo.